Aún con el desarrollo de la ciencia médica durante todo el último siglo y sus grandes logros que continúan hasta ahora dándonos mejores tratamientos y una mayor expectativa de vida, sería un error desestimar técnicas milenarias que por mucho más tiempo han demostrado sus beneficios para combatir ciertos aspectos que atañen a nuestra salud. Ejemplo de ello es la aromaterapia.

¿Qué es la aromaterapia?

Desde la antigüedad, importantes civilizaciones como la romana, griega, egipcia, india y china se valieron de las propiedades terapéuticas de las plantas para combatir enfermedades y plagas, además de favorecer la higiene y procurar confort mediante un buen aroma, presente en inciensos, esencias y lociones.

Esta tradición, que manifestó resultados positivos a través de su práctica, fue transmitida de generación en generación hasta que su estudio se formalizó y consolidó con el desarrollo de la química, dando pie a diversas industrias, como la farmacéutica y la del perfume.

Así, aunque puede decirse que la aromaterapia tiene su origen desde hace miles de años, surge como la conocemos ahora en el año de 1928, cuando el químico Renè Maurice Gattefossè experimentó utilizando aceite de lavanda para, con su olor, mitigar el dolor que le provocó una quemadura que tuvo tras un accidente de laboratorio.

Desde entonces, el efecto curativo de los aromas ha sido objeto de estudio de diversas disciplinas, como la biología, la neurología, la psicología, entre otras.

¿Cómo funciona?

Las esencias para aromaterapia son utilizadas con fines terapéuticos holísticos y clínicos como un apoyo a diversos tratamientos que buscan dar salud y bienestar.

A grandes rasgos, lo que se pretende con el uso de estas fragancias es favorecer la producción de sustancias químicas en el organismo que son benéficas para aliviar la ansiedad, el estrés e incluso aminorar el dolor, puesto que el efecto que tienen a través del olfato estimula el sistema límbico, parte del cerebro relacionada con las emociones.

¿Cuándo es conveniente recurrir a la aromaterapia?

Aunque sus bondades no son discutidas, la aromaterapia es incapaz de curar enfermedades por sí sola, por lo que debe tenerse en cuenta que es un tratamiento secundario. No obstante, se recomienda en los siguientes casos:

  • Enfermedades virales o bacterianas como gripa, herpes, otitis, entre otras.
  • Disminución del estrés, angustia y ansiedad.
  • Tensión muscular y dolores articulares.
  • Como ayuda para tratar el sobrepeso.
  • Trastornos del sueño.
  • Problemas digestivos y vasculares.

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